¿Cómo funcionaría en Colombia?




¿Cómo funcionaría en Colombia?

De ser aprobado el proyecto de ley, el Gobierno Nacional tiene un año para reglamentar la regulación del cannabis medicinal. La ponencia que presentará el senador Galán habla de permitir el cultivo de marihuana a quienes lo hagan con fines medicinales, pues actualmente se penaliza a todo aquel que cultive 20 plantas o más.
Pero en ese lapso el Gobierno también tendrá que definir aspectos como si habrá licencia a farmacéuticas o pequeños productores al momento de la elaboración de medicinas, quiénes podrían usar la planta para investigaciones científicas, qué plan se implementaría para verificar que sí es usada con un fin medicinal, qué enfermedades se permitiría tratar con estas medicinas, cómo podría un paciente acceder a ellas, cómo evitar que el crimen organizado saque provecho de la regulación y hasta qué impuestos pagarían los productores.
Todas estas consideraciones hacen que ese año parezca corto para la elaboración de la normatividad. Es por esto que el Ministerio de Salud, en un documento en el que hace consideraciones al proyecto de ley, indica que “algunos conceptos técnicos piden ampliar el plazo habida cuenta de la complejidad (en un doble sentido, técnica y política) del tema en cuestión”.
El Minsalud también habla de que se podrían definir “algunos lineamientos en materia de regulación, competencia, necesidad de registro sanitario, según la clase de producto. También sería conveniente que el proyecto especifique si se está regulando el uso de la planta en su estado natural o puro o, por el contrario, los preparados con síntesis a partir de la planta. O ambos”.
Sobre esto, la experiencia de los países que ya han dado este paso puede convertirse en un punto esencial, aunque en cada nación la regulación y el acceso al cannabis medicinal es diferente.
En algunas partes se permite solo la producción y comercialización de productos que contienen principios activos del cannabis (como el CBD o el THC), siempre y cuando cuente con el aval y el registro de las entidades de control, que en Colombia sería el Invima. El componente de la marihuana es adquirido mediante prescripción médica, según las enferemedades o patologías que autorice el Estado.
En otros países la regulación es un poco más abierta y permite que quien elabora los productos obtenga su materia prima del autocultivo y que los pacientes que cuenten con la autorización médica puedan obtener las medicinas -o incluso los cogollos de la planta- en dispensarios que son controlados rigurosamente por el Estado, mediante la marcación a través de códigos de barras de las plantas y posteriores productos que salgan de ellas.

 pocas semanas de que se vote el proyecto de ley que regularía la marihuana medicinal en Colombia, los caleños nos contaron su posición sobre el tema.
Pero el uso terapéutico no se remite solamente a los medicamentos farmacéuticos. En la mayoría de estos países la planta también se consume por vía oral o respiratoria (fumada o por inhalaciones). “No significa que sea tomada a la ligera. El paciente debe ser guiado por un experto sobre qué variedad, qué cantidades y cómo debe ser consumido el cannabis”, explica David Jiménez.
La discusión apenas comienza y promete ser extensa e interesante. Después de todo, es la primera vez que Colombia – país que carga el estigma histórico de haber sido uno de los principales productores de marihuana para uso narcótico–, se sienta a hablar sobre la posibilidad de usarla para generar bienestar a sus ciudadanos.
El mismo Minsalud lo reconoce al indicar que “la marihuana tiene efectos adversos sobre la salud (sobrestimados muchas veces). Pero también puede tener efectos positivos. Esta coincidencia implica la necesidad de un debate público ingente, de una información adecuada y de una regulación por parte del Estado”. Y es claro que en nuestro país ese debate, como la planta misma, aún está ‘verde’

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